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Museografía

El museo debe ofrecer experiencias que permitan nuevas vivencias, la producción de narrativas de múltiples lenguajes que pongan interrogantes sobre las convicciones establecidas y los discursos dominantes, planteos expositivos donde se interpele al público a una reflexión crítica, lo que supone trasferir más poder al público, desarrollando de esta manera producciones culturales desde y con las diversas miradas que se introducen.

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Si bien la museología estudia en parte los procesos internos de los museos (investigación, documentación, registro y exhibición de los objetos), desde una perspectiva crítica sus alcances trascienden sus paredes, estudiando su lugar y su papel en la sociedad, sus raíces políticas, sociales y económicas así como su posible rol en la sociedad en la que se enmarca.

El objeto de estudio de la museología no está restringido sólo a los objetos per se, sino a los procesos significantes a través de los cuales los museos dotan de significado a los mismos. Tampoco está restringido a las denominadas “funciones museológicas” sino que debe abarcar a la institución y sus contextos político, social y económico, entendiendo al fenómeno museológico como un proceso que implica una construcción social histórica.

La Museologia Crítica surge de la crisis constante del concepto de museo como espacio de interacción entre el público y una colección, y como consecuencia de una política cultural. Tiene su encuadre dentro de la Teoría Crítica. Esta corriente de pensamiento plantea una nueva manera de entender la realidad, como forma de responder a las problemáticas del mundo moderno, de una manera consciente y reflexionada que aspira a la transformación de la realidad. El pensamiento crítico es autoreflexivo y autocorrectivo, evolucionando constantemente en respuesta a los contextos cambiantes en los cuales se usa. Una de sus principales características, es la continua insatisfacción con los sistemas socioeconómicos y políticos insensibles existentes y la posición excluyente de la ciencia positivista, que reclama ser la única fuente de conocimiento legítima y valida.

En este marco el museo debe interpretar las construcciones sociales y los modos en que las culturas son definidas. Repensar el rol social del museo y la cultura, implica entenderlos como espacios en los cuales puede emerger el cambio social mediante la creación de una conciencia social acerca de la situación histórica de la comunidad en la que están integrados.